Registrate acá

Ausencia

Ojos bien abiertos, fijos en la nada, en el vacío infinito, en la ausencia de todo aquello que no sea yo.

Las miradas prevalecen mientras las emociones se desplazan. A mi alrededor, la materia se transforma una y otra vez. No sé qué estoy mirando, oliendo, sintiendo, percibiendo. La piel que toqué ayer no es la misma que recorren hoy mis dedos y mi cama no tiene el mismo aroma. Mi habitación parece cambiar de tamaño y de forma y con ella mi cabeza. Cabeza, mente, psique. Insensatas analogías que tratan de clasificar lo inclasificable, de retener lo que desde el principio no era mío. El descaro de un lenguaje alimentado por miles de años de penosas equivocaciones, de errores mínimos, casi imperceptibles pero tan innegables como mi presencia aquí y ahora.

¿Ahora? Ahora viene ella. Su encarnación mirándome a través de cientos de ojos cada día. Dibujo sus formas, sus gestos, sus maneras, como si mis pupilas, negras como el azabache, estuvieran hechas de carbón concentrado. Me detengo en sus senos. Si le debo algo a Freud es la maldición de darle nombre a mi lujuria. Ellas miran, las dos, el contenedor y la contenida. Se detienen en un gesto, esperan algo similar a una explicación. Yo espero algo similar a una cachetada. Nada… Nada… Nada… Solo la incertidumbre de aquello que pudo haber pasado, pero nunca llegó a ser. La necesidad de tocar superficies cambiantes; de mancharme con el rastro cenizo de las áreas dibujadas con mis pupilas. No puedo evitar creer que soy la única persona que piensa en sexo en una fila. Uno detrás de otro. Movimientos casi coreográficos, el roce de codos, espaldas, glúteos. Adelante, atrás, adelante. Adentro, afuera, adentro. Uno, dos, uno. Todos encaminados al abismo capital. Si no me detengo ahora mi cadera va a comenzar a moverse sola. Necesito un cigarro. Necesito una cerveza. Necesito una pena. Otra pena.

Necesito sentarme a dibujar con la mirada la luz tenebrosa de ese fragmento de tiempo que no es día ni noche. Ese momento en el que tengo los ojos bien abiertos, fijos en la nada, en el vacío infinito, en la ausencia de todo aquello que no sea yo.

Ficha técnica:

Ausencia

Andrés Camilo Ardila Marín

2013

camarindo@hotmail.com