Registrate acá

Bearly Fisher

Y pensé: “si Diego logró vestir a un oso de pescador y a un pez de cazador, ¿por qué no intentar vestir un poema de ensayo y un ensayo de poema?¨

Ciertamente, la evolución no necesita proveer a un oso con una caña o con carnadas para mejorar sus cualidades como pescador.

Sin embargo, si algún talento tenemos los seres humanos es crear necesidades.

Y bueno, si pudiéramos “antropomorfizar” a un oso, ¿por qué no dotarlo con algo que evite que se moje cuando pesca?

¿Por qué no ayudarlo para que pueda obtener la dotación de una semana en un solo día para que el resto de días pueda dedicarse a descansar?…

Sea como sea, inevitablemente el oso terminaría adaptándolo y disfrutándolo.

Y, por qué no decirlo, probablemente olvidaría cómo pescar metiéndose al agua o cogiendo peces con la boca.

Así, ¿cómo no va a estar sonriente? Es ya un pescador que cuenta con un lindo equipo de pesca. Y como si fuera poco, se siente más que satisfecho porque puede abrazar un pez sin querer comerlo.

Y piensa: ¡Sí, me he civilizado!

(Tesis) Nadando río abajo, el regocijo de simplemente dejarse llevar. De pronto, alguien espera. Sí, como lo temían. Miradas que se cruzan, confusas, asustadas. Y esta vez puede ser cualquiera. ¿Y si es él, a su lado, quien irradia vida por cada escama, quien no regresará jamás al cristalino líquido? ¿Habrá resentimiento? ¿Habrá sed de venganza?

(Argumento 1.) Las aguas, antes mansas, lo mesen. De un lado, a otro.

(Argumento 2.) Abstracción. Ya su alrededor no existe. Supervivencia.

(Argumento 3.) Escape, ¿éxito? No. Entre filosos dientes está quien nadaba junto a él. Retorciéndose en vano, intenta escapar. Movimiento disminuido. Reflejos casi involuntarios. Quietud.

(Conclusión) Recuerdos. Ese instante que se extiende en el tiempo. Río abajo, sus ojos miran a su interior. La mirada que, poco a poco, decaía, se desvanecía. La sangre. Y, súbitamente, la ridícula ilusión. Consciencia. Vida come vida. Alguien ha de cazarlo a él. Su mirada hambrienta. Sus dientes afilados. Ya nada podrá hacer.

Vana sonrisa entre burbujas cristalinas.

Pablo Obando.