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La caricatura

Norte América. Un pequeño pueblo no muy lejos en el futuro.

Un hombre es prisionero de una caricatura.

-¡Escribe mi maldita historia!- Grita la caricatura jadeando mientras apunta una pistola a la cabeza del hombre. Una pistola que es también caricatura.

– No debí haberle dado una pistola- Dice el hombre.

JAJAJAJA

– ¿Qué carajos es eso?

-Es la risa. El alcalde de la ciudad leyó en algún estudio científico que las personas que se dedican a ver comedias tienden a ser ciudadanos más ejemplares que las que no. Decidió entonces hacernos vivir en una comedia, como las de acá. Puso un montón de megáfonos alrededor de la ciudad que se ríen.

Lo hacen cuando alguien dice algo que les parece gracioso. O no.-

JAJAJA

-Yo no quiero risas falsas en mi maldita historia. Más le vale quitarlas; edítelas o algo.-

-Yo ya no tengo nada que ver con su historia. Yo sólo lo dibujé, el resto depende de usted. –

-¡Míreme maldita sea! ¡Me trazó a las patadas! ¿Cómo diablitos quiere que me construya?-

– Mírenos. Estamos inmersos en una comedia. Edite usted sus propias risas. En el invierno hace frío y todo parece muerto. Pero yo lo dibuje a usted y usted puede dibujarse sólo, dibujar lo que quiera, dibujarse como quiera. Puede que la risa no tenga sentido, puede que sus trazos no estén completos, puede que su vida no tenga dirección alguna, puede que el mundo se parezca más al caos que a la arquitectura perfecta de la verdad, que haber venido a visitarme no le haya servido de nada… Eso lo decide usted de ahora en adelante.-

¿Y qué iba a hacer? Ya había sido dibujado, y el idiota que lo dibujó había muerto de la risa cuando le disparó en la cabeza con sus balas de caricatura que gritaban ¡Bang! ¡Bang!.

-Supongo que los existencialistas tenían razón-, dijo el lobo. –Supongo que vivir deja mal sabor de boca. Supongo que soy el producto de un dibujante descuidado, que se muere de risa al verme desesperado.  Aún lo oigo, aúno oigo las risas de ese maldito alcalde y nada me hace sentido. ¿Y si eran los cínicos quienes sostenían la verdad? A la mierda la consecuencia, a la mierda la moral. Soy un dibujo y en el arte no hay moral. Pero ¿por qué me siento miserable? ¿Y si la vida se repite? Tendría que volver a verme Avatar. No hay chance. Tendría que volver a ver  Hannah and her sisters y volver a robarme el chiste; el discurso. ¿Y si la repito? ¿Si la hago mía? ¿No es acaso de ese mal que murió el dibujante?

JAJAJA

Al mierda el alcalde. Al carajo sus risas premeditadas, al carajo su buena ciudadanía.

-¡Oh boy!- dice el alcalde cuano ve al lobo. -¡Gosh! Don’t forget I tought you that life is what you make of it – Mientras el lobo lo desgarra entre sus dientes.

Felipe Cristancho