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Mar.

No será un día triste cuando el mar devuelva todo a

la nada.

No será un día triste cuando todo se ahogue

y se llene de sal.

Al final y desde siempre la vida no ha sido más que

agua y sal:

Todo lo demás es artificio.

 

No habrá a qué aferrarse ante las olas inmensas y

saladísimas.

Habrá algo de miedo ante la implacabilidad del mar:

Los gritos y el llanto

los chorros de sangre

los edificios quebrados

 

y los carros que flotan, junto a las vacas,

antes de ser difuminados por la sal,

harán del mar un Dios maligno.

 

Pero no será un día triste:

Todo artificio, toda ilusión

dejará de serlo en el abrazo del mar inmenso, infinito.

 

Juan Francisco García

2014

jfgarcia2809@gmail.com