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Sapiosexo

 

Te propongo un trato oxidado: tengamos sapiosexo, así como lo lees, viólame un poco y luego yo lo haré también; supongo que somos un par de vírgenes en esto, nadie jamás nos ha escrito palabras tan hermosas ni tan horrendas, nadie jamás ha compartido un poco de materia celestial (de esa que las neuronas producen). Deslicemos nuestros dedos por el papel, por el teclado, por la tinta negra de nuestros versos para conocernos de a poco lentamente, tan lento que pareciera que no nos moviéramos, tan despacio que mis ojos conozcan cada vena de los tuyos, tócame lentamente, con palabras, con las manos, con los pies, deja que yo te toque rápidamente y lentamente para que se caliente tu piel y se multipliquen tus pensamientos, se perviertan tus deseos y se purifiquen tus infiernos (esos que tienes incrustados en tu mente desde hace ya mucho tiempo).
Háblame un poco de filosofía, discutamos sobre Marx, Kant y Freud; pon a todo volumen las canciones de Pink, Joplin, Ramnstein y todas esas que tú y yo sabemos, súbele más el volumen al radio cuando cante Cerati para que me reviente los oídos y bombeen más sangre nuestros corazones; comienza a hablarme de política mientras yo me río, porque ¿sabes? siempre me ha dado risa la política, es como la religión pero con edificios más grises de por medio; dime que Dios no existe para llevarte la contraria porque en el fondo necesito creer en algo, siempre he necesitado creer en algo. -¿Quieres un poco de vino?-, claro que quiero un poco de vino, vino tinto por favor, destapa una botella empolvada y trae de una vez el poemario de Baudelaire para que nos embriaguemos como debe ser. -¿Quieres bailar?- nunca quieres bailar, pero ya tienes el cuerpo lleno de vino y de poesía y seguro querrás bailar, cambia la canción que no podemos bailar “The Cure” (estamos mareados, no drogados), pongo a Gardel porque sé que si pongo Niche te quedas sentado (nunca has sabido bailar salsa, un día casi te dejo por eso), te levantas sosteniéndote de mi mirada ansiosa, siempre me ha gustado bailar contigo, es como bailar en el aire, mover los pies, la cabeza, el torso, las piernas, pero al mismo tiempo la mirada, perderme en tus ojos, en tus pensamientos, es hablarte sin palabras, es sentir que me haces el amor al ritmo de una buena rola, sentir como entras en mí sin tocarme, es sentirte tan cerca que no diferencio tu olor del mío, eres parte de mí y yo soy parte de ti. ¿Nos parece suficiente?, ¡no!, no es suficiente así que paras de bailar y te vas a tu cuarto, ese cuartico en el que nos hemos amado tantas veces, traes las pinturas para hacer de mi cuerpo una Guernica, lo que más me gusta de ti es que cuando estas sobrio pintas como Klimt, cuando tomas mucho vodka eres todo un Rembrandt, cuando te comes esos cuadritos amargos pintas como Dalí (es cuando más me gustas) pero cuando tomas vino pintas como Picasso y tu lienzo siempre soy yo. Hay reguero de pintura por toda la alfombra, ¿qué diría tu mamá, qué diría mi mamá?, ¿importa?, no, no importa porque fuera de esta habitación el mundo se ha acabado, no hay nada allá afuera por lo que yo te cambiaría, no hay otra mujer allá fuera que te haya entendido tanto como yo; las hay más bellas, más inteligentes, más felices, más creativas, más arriesgadas, más artísticas, mejores polvos, pero ninguna se parece tanto a ti como yo, ninguna viaja contigo como lo hago yo, ninguna te gusta tanto como yo y me odias por eso. No te preocupes mi amor que yo también te odio, odio como cada cosa que dices me hace recordarte por el resto de la semana, odio cuando no me llamas porque sé que estas con alguien más, odio cuanto pintas a otras en lienzos carísimos, odio como escribes poesía porque estas en cada verso; pero no me importa, porque sé que tú también me odias, odias como te escribo, odias que no te llame nunca cuando te juro que lo haré, odias que fume más que tú, odias que me guste estar sola. ¿Nos hace eso infelices?, ¡NO!, nos hace jodidamente felices odiarnos porque es la manera más profunda de amarnos, mi amor nadie besa como tú (mejores besadores si hay, el problema es que contigo el mundo se vuelve pequeño, como si solo existieras tú), nadie tiene tu mirada, esa mirada tan llena de oscuridad y resentimiento, nadie me embriaga como tú, nadie; tú me has vuelto alcohólica, drogadicta, resentida y perezosa, tu eres el mejor trago de tequila, la mejor droga, mi peor enemigo y con el único que me dan ganas de hacer algo, de hacerlo todo, de deshacernos y rehacernos juntos, en la cama, en la sala, en la lavadora, en el parque, en tu casa, en la mía, en la biblioteca pública, en los baños de los bares de mala muerte… definitivamente nada como tener sapio-sexo contigo mi amor.

Título: SAPIOSEXO
Autor: Alexandra Alvarez Buitrago
Año: 2014
Correo:
alexandraalvarezbuitrago@hotmail.com