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Tiempo presente

Escapados de su propia casa, huyendo de la evidencia del amor, los dos jóvenes se sentaron en la banca de un solitario parque; era un día soleado, casi como de tierra caliente. Todo estaba estéticamente abandonado, ni un alma descansaba en las bancas, ni un niño jugando, nadie. Sólo ellos dos bajo la sombra de un árbol esperando el paso del tiempo.
Bellos jardines adornaban los senderos peatonales que eran ocasionalmente transitados por algunos habitantes del mal llamado “conjunto cerrado”. Y, mientras que las dalias, las pocas palmeras y los papiros acompañaban pacientemente la conversación de los amantes los transeúntes eran más bien apáticos. Las personas que caminaban por ahí, al verlos, disminuían el paso, sostenían miradas de desconfianza que pretendían -sin mucho acierto- ser disimuladas. A Ramón poco parece importarle la actitud del mundo que lo rodea, casi se podría decir que no lo nota, pero Miriam ha aprendido que con él no hay nada cierto más allá del momento presente.
La conversación varía con el paso del tiempo. Hablan del pasado, de su infancia, de los recuerdos, de su familia. Ella celebra, y de alguna forma agradece, el haber crecido con papá y mamá aun cuando rememora, no con poco dolor, los episodios de violencia que tuvo que soportar en su niñez. Él, Ramón, la escucha atentamente, sonríe a sus palabras y, aunque hace un esfuerzo grande por comprenderla, ella nota que su mente ya va viajando (quizás por el dolor mudo que significó no tener un padre, quizás por la alegría de no tenerlo, con esas cosas nunca se sabe).
Miriam, que muchas veces no sabe cómo proceder, lo besa lentamente, le susurra un te quiero al oído y se acomoda en sus brazos haciéndose pequeña, tan pequeña como para que Ramón sienta que Sí, que él sí tiene la capacidad de darle a alguien calor y protección…

Título: Tiempo Presente
Autor: Laura Milena Nieves González
Año: 2014
Link portafolio o correo electrónico: lauraniev4@gmail.com